No fue solo un momento más del setlist. No fue una canción cualquiera. ‘Live Forever’, ese himno generacional que tantas veces ha servido de consuelo, se convirtió en una dedicatoria conmovedora a las víctimas del tiroteo ocurrido en Minneapolis hace apenas unos días. Sucedió en pleno concierto de Oasis en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el pasado domingo 31 de agosto, ante más de 90.000 personas.
“Live Forever, para los niños de Minneapolis”
Liam Gallagher no necesitó discursos largos. Solo un gesto, una frase y una mirada al cielo antes de que la canción comenzara:
“Quiero dedicar este tema a los chavales de Minneapolis. Live Forever”, dijo con tono serio y contención, mientras el estadio rompía en aplausos.
El tiroteo, ocurrido el miércoles anterior en las inmediaciones de la Church of the Annunciation en Minneapolis, se saldó con dos menores asesinados y dieciocho heridos, antes de que el autor se quitara la vida. El suceso ha conmocionado a Estados Unidos y ha vuelto a abrir heridas profundas en una sociedad acostumbrada, pero nunca resignada, a este tipo de tragedias.
No es la primera vez: Oasis, gira con memoria
Esta no ha sido la única dedicatoria emocional durante la gira Live ’25. En Cardiff, durante la noche de estreno, Oasis homenajeó al fallecido futbolista del Liverpool Diogo Jota proyectando su imagen durante ‘Live Forever’. Y en Wembley, la banda dedicó ‘Rock ‘N’ Roll Star’ a Ozzy Osbourne, leyenda del rock británico que había sido recientemente hospitalizado.
Estos gestos —que podrían parecer detalles menores en medio de un macroespectáculo— están dotando a la gira de una dimensión más humana y empática, demostrando que, pese a las luces y los estadios llenos, los Gallagher siguen conectando con la realidad del mundo que los rodea.
¿Qué sigue para Oasis este 2025?
Después de su segunda noche en Nueva Jersey, Oasis se prepara para tocar en Pasadena y en Ciudad de México, antes de regresar a Londres para dos fechas extra en Wembley a finales de septiembre. El tour continuará por Corea del Sur, Japón, Australia, Argentina, Chile y Brasil hasta cerrar el año.
Y aunque el setlist (compuesto por 23 canciones clásicas) no varía entre conciertos, cada noche tiene su momento único. Como este. Como esa vez que un estadio entero guardó silencio para luego gritar con fuerza eso de You and I are gonna live forever.


















