Gran Turismo y FIFA llegaron a los soportes físicos con un extra sensorial: algunos de sus discos incluían pegatinas rasca y huele. Gran Turismo 2, lanzado en 1999, llevó en su segundo disco una etiqueta pensada para liberar un aroma a parada en boxes, mientras que EA aplicó la fórmula en FIFA 2001 con un disco que desprendía olor a césped recién cortado tras frotarlo con delicadeza.
Qué olían los discos
El segundo disco de Gran Turismo 2 incorporaba una pegatina sobre un logo azul que, al frotarse suavemente, debía evocar el olor a neumático quemado de una parada en boxes. Un año después, FIFA 2001 presentó un disco con una pegatina que liberaba un aroma a césped recién cortado.
Quién estuvo detrás
La saga Gran Turismo, impulsada por Kazunori Yamauchi, alcanzó su secuela con Gran Turismo 2, que salió en 1999 en dos discos, uno destinado al modo Arcade y otro al modo GT. EA fue la compañía responsable de llevar la idea olfativa al disco de FIFA 2001.
Origen y límites de la tecnología
La técnica del rasca y huele se apoya en la microencapsulación, una tecnología desarrollada por 3M que permite preservar aromas en pequeñas cápsulas que se rompen al frotarlas. La primera pegatina rasca y huele data de 1965, y la fórmula se empezó a popularizar en la cultura popular décadas después.
Problemas prácticos
Incluir microcápsulas en el propio disco planteó inconvenientes técnicos: frotar con demasiada fuerza podía dañar el CD y, en general, los problemas derivados de integrar la tecnología en el soporte físico frenaron su uso posterior.
La iniciativa quedó como una curiosidad de la era del disco físico que vinculó la experiencia de juego a un estímulo olfativo concreto, limitado por las fragilidades del medio.














