Amir Satvat, director de ASGC Games Industry Layoffs Tracker, ha señalado que compañías japonesas como Nintendo, Konami y Capcom muestran una mayor estabilidad laboral frente a la ola global de despidos entre 2022 y 2026. Satvat atribuye esa resistencia a equipos más pequeños, a la ausencia de grandes megaproyectos y a retribuciones ejecutivas notablemente inferiores a las de algunas empresas occidentales.
Datos del rastreador y alcance del fenómeno
Entre 2022 y 2026, el rastreador dirigido por Satvat cuantificó la eliminación de 57.628 puestos de trabajo, y registró un número similar de contrataciones en el mismo periodo. La mayoría de los despidos se concentraron en Norteamérica y Europa, que suman el 96% de los recortes y representan el 79% de las personas afectadas, según las proyecciones citadas por Satvat.
Claves del éxito para las compañías japonesas
Satvat apunta que los equipos japoneses tienden a ser «mucho más pequeños y eficientes» y que no siguieron la tendencia de los juegos como servicio ni la de proyectos con plantillas de 500 personas. Además, destaca la importancia de la experiencia acumulada de los desarrolladores y la elevada tasa de retención: Nintendo, Konami y Capcom muestran una retención de personal superior al 97%.
Retribuciones ejecutivas en perspectiva
El experto también contrasta las remuneraciones de los altos cargos. Satvat afirma que los grandes directivos en Japón, cuando cobran mucho, perciben generalmente entre dos y tres millones de dólares, no cifras del orden de 30 millones. Como ejemplo de la diferencia, la pieza que recoge sus declaraciones cita que el director de EA, Andrew Wilson, percibió 38.649.984 dólares en el último ejercicio, mientras que Nintendo informó de una remuneración total de 2 millones de dólares para su presidente, Shuntaro Furukawa.
Contexto reciente
Satvat advierte que, aunque la situación global del sector ha sido especialmente convulsa en la primera mitad de 2026, el impacto no ha sido homogéneo. Su análisis subraya que el epicentro de los recortes ha estado en estudios tradicionales de gran presupuesto en Norteamérica y Europa, mientras que el modelo operativo de ciertas empresas japonesas ha derivado en mayor estabilidad.














