Sony no colocó su primera consola en las tiendas con la PlayStation, sino que lo hizo antes a través de su filial Aiwa. El 1 de septiembre de 1994 Aiwa puso a la venta en Japón la Aiwa Mega-CD, modelo CSD-GM1, una unidad con aspecto de equipo de música capaz de leer discos y cartuchos de SEGA Mega Drive y Mega‑CD. Aquella máquina llegó a las tiendas tres meses antes de la PlayStation original, publicada por Sony el 3 de diciembre de 1994.
Qué era la Aiwa Mega-CD
La Aiwa Mega-CD era, en apariencia, un compacto de audio con reproductor de discos y casete que incorporaba compatibilidad con la plataforma de SEGA. El modelo fue comercializado por Aiwa por 45.000 yenes, cifra que la pieza periodística que documenta el hallazgo compara con unos 280 euros al cambio actual, y contrastaba con el precio de lanzamiento de la PlayStation, 39.800 yenes (unos 250 euros según la misma fuente).
El equipo se vendió en Japón y no llegó a comercializarse fuera del país. Entre sus rasgos llamativos estaba un mando azul a juego con la estética del aparato y un diseño que dificultaba la instalación del accesorio Sega 32X: para insertar el complemento era necesario tumbar la unidad o situarla en el borde de un mueble.
Cómo encaja en la historia de Sony y PlayStation
La máquina entra en la historia como una curiosidad ligada a la trayectoria que terminó dando forma a la PlayStation. Ken Kutaragi, ingeniero de Sony, había trabajado en un chip de sonido, el SPC700, que abrió la vía a un acuerdo con Nintendo para desarrollar un lector de CD para la SNES. La ruptura de aquel proyecto, y el posterior pacto de Nintendo con Philips, facilitaron que Kutaragi y Sony siguieran por su cuenta hasta lanzar la PlayStation, cuya primera versión llegó a tiendas japonesas el 3 de diciembre de 1994.
Aiwa, la marca que comercializó la Mega-CD, había pasado a ser filial de Sony tras su adquisición en 1969. Por tanto, aunque la Aiwa Mega-CD no llevaba el logotipo de Sony de forma prominente, su aparición en el mercado precedió a la consola que suele considerarse el origen de la división de videojuegos de la compañía.
Rareza y mercado para coleccionistas
La Aiwa Mega-CD ha adquirido valor como objeto de coleccionismo. La tirada fue reducida y la máquina nunca salió de Japón, rasgos que la convierten en una pieza buscada por aficionados y coleccionistas de hardware retro. En subastas se han registrado precios aproximados de 3.000 euros por una unidad suelta, mientras que ejemplares precintados han llegado a alcanzar hasta 16.000 dólares.
Además de su precio, su condición híbrida, mezcla de equipo de audio y compatibilidad con cartuchos de Mega Drive y Mega‑CD, la sitúa entre las rarezas más singulares relacionadas con la familia de consolas de 16 bits de SEGA. Para historiadores del videojuego ofrece una pieza adicional en la cronología de los primeros movimientos de Sony en el sector.














