Festial! 2025 ha dejado claro que lo suyo no es una moda pasajera. En solo tres días, el festival ha logrado convocar a más de 10.000 personas en Alcázar de San Juan, reuniendo nombres destacados de la escena indie y pop estatal con una oferta cultural y gastronómica que refuerza su identidad manchega. La propuesta, sin grandes artificios, ha funcionado: buena música, un entorno con personalidad y una organización que, con algunos matices mejorables, ha sabido gestionar un evento que crece sin perder el norte.
Crónica Festial! 2025
El arranque, el jueves, combinó talento emergente y producto local. Ángela González, Täin o Venturi ofrecieron una bienvenida que sirvió como puente entre el encanto patrimonial del Auditorio Corazón de La Mancha y la energía de un público dispuesto a entregarse desde el primer minuto. A destacar el ambiente cuidado y el maridaje con los vinos de la D.O. La Mancha, presente en cada brindis.
Ya en el recinto principal, la jornada del viernes reunió a 4.000 personas y elevó el nivel con Besmaya, Depedro, Delaporte y el directo impecable de Viva Suecia, que firmaron uno de los momentos más potentes del fin de semana. El sábado, con el tirón mediático de Amaia y la nostalgia de Duncan Dhu, se cerró un cartel que apuntó alto sin caer en obviedades. Mención especial para los conciertos gratuitos en la Plaza del Ayuntamiento, con bandas como Embusteros o la aparición inesperada de Los Invaders.
Lo que funciona y lo que aún puede mejorar
La diversidad artística, el respeto al entorno y una logística bien planteada han jugado a favor. También la implicación institucional y el apoyo de plataformas como Vibra Mahou. Pero hay cosas mejorables: la falta de sombra en algunas zonas y ciertos cuellos de botella en accesos podrían haberse resuelto mejor.
Aun así, Festial! ha cumplido. Y no solo por las cifras, sino por haber sabido crear una experiencia coherente con su contexto. El anuncio de una tercera edición en 2026 parece más una necesidad que una promesa.

















