VidaExtra publicó el 11 de octubre de 2026 un reportaje de R. Márquez que repasa la historia del arte ASCII en las guías de videojuegos y su preservación en páginas como GameFAQs. El artículo traza un recorrido desde los primeros ejemplos tipográficos hasta las representaciones gráficas que acompañaban las guías amateur de los años 90.
Origen y antecedentes
El texto recupera un antecedente concreto: la mariposa creada por Flora F. F. Stacey en una máquina de escribir en 1898, que aparece referida en el libro Typewriter Art: A Modern Anthology. Esa pieza se cita como precedente directo del trabajo con caracteres que luego se conocería como arte ASCII.
R. Márquez recuerda además que la escuela Bauhaus incorporó técnicas tipográficas similares en los años veinte. El artículo señala que, cuarenta años antes de que el Comité Estadounidense de Estándares estableciera normas y nombre, los caracteres ya se habían utilizado con fines artísticos.
Del teatro tipográfico a las guías de videojuegos
La pieza explica que la limitada capacidad gráfica de los primeros videojuegos impulsó el uso de caracteres para representar mapas, tablas de estado y otros recursos útiles dentro de las propias guías. Con la llegada de los foros y la expansión de internet en los años noventa, esas composiciones pasaron a formar parte de la cultura cotidiana de jugadores y aficionados.
En ese contexto, los autores aficionados que redactaban y mantenían guías en páginas como GameFAQs recurrían al ASCII no solo para explicar niveles o secretos, sino también para firmar y adornar sus textos con logos y dibujos realizados con letras, guiones y asteriscos.
Preservación y ejemplos
El reportaje de VidaExtra incluye una selección de ejemplos históricos y menciona el logo de Doom como uno de los trabajos más recordados de esa tradición. R. Márquez defiende la idea de que el esfuerzo de edición y la creatividad de aquellos autores merecen reconocimiento, y escribe que esa producción puede considerarse digna de un museo digital.
El artículo también apunta que, aunque con el tiempo surgieron herramientas para convertir imágenes en arte ASCII de forma automática, el valor de las primeras obras reside en el trabajo manual y en la edición cuidada que exigían en ausencia de imágenes y vídeo.













