Otro Sonorama Ribera que se cierra, y van 29. Cada vez que termina esta edición me pasa lo mismo: necesito un par de días para asimilar todo lo que ha pasado entre el miércoles y el domingo, porque entre El Picón, la Plaza del Trigo, la Plaza de la Sal y el Escenario Charco es literalmente imposible estar en todos los sitios a la vez. Este año, con 40.000 personas cada noche en el recinto oficial y una ciudad completamente entregada desde primera hora de la tarde, me quedo con la sensación de que el festival sigue creciendo sin perder lo que lo hace especial: esa capacidad única de convertir Aranda entera en el escenario.
Miércoles y jueves: el pistoletazo de salida y el regreso de Barry B a casa
El miércoles siempre es una jornada especial para entrar en calor, con el tradicional concurso de disfraces y una primera noche en El Picón con Bebe, Iván Ferreiro, Crystal Fighters, La Pegatina y León Benavente.

Pero para mí el jueves fue donde empezó de verdad la emoción, con Barry B volviendo a su ciudad convertido en uno de los nombres del momento de la música española. Ver a «el Chato» en la Plaza del Trigo, con la aparición sorpresa de Gara Durán desatando la ovación del público, fue de esos momentos que solo se entienden estando allí. Por la noche, Rigoberta Bandini debutaba en el festival y Guitarricadelafuente y Rusowsky confirmaban que atraviesan su mejor momento de forma.

Viernes: el reencuentro con Arde Bogotá y la despedida de Love of Lesbian
Si tengo que quedarme con una sola jornada de esta edición, probablemente sea el viernes. Arde Bogotá volvió a la Plaza del Trigo, el escenario donde empezaron a forjar su carrera, convertidos ya en una de las grandes bandas del panorama español, y lo que vií allí fue mucho más que un concierto: fue casi una reunión familiar entre la banda y el público que los vio crecer.

Por la noche, Love of Lesbian ofreció uno de sus últimos conciertos antes del parón anunciado tras esta gira, con himnos coreados de principio a fin, y Carlos Ares debutó con nota en el escenario principal.
Sábado: Leiva, probablemente el concierto con más público de todo el festival
Leiva trajo a Aranda su Tour Gigante Fin de Gira en formato íntegro, con un homenaje a Robe Iniesta que se me quedó grabado como uno de los momentos más emotivos de todo Sonorama. Y no lo digo solo por lo bonito del gesto: viendo cómo se llenó El Picón esa noche, me atrevería a decir que fue, probablemente, el concierto con más público de todo el festival. La M.O.D.A., con las integrantes de Repion como invitadas, y Xoel López completaron una noche que Ojete Calor convirtió en fiesta total, con la aparición inesperada de Blanca Suárez subida al escenario para cantar ‘Mocatriz’.

El cielo de Aranda también tuvo su momento: por segundo año, Sonorama sustituyó los fuegos artificiales por un espectáculo de drones que sirvió de antesala a uno de los grandes anuncios del festival: Silóe será el primer nombre confirmado para la 30ª edición de 2027, que además pondrá a la venta 5.000 bonos especiales a 85 euros para celebrar el 30 aniversario.
Domingo: La M.O.D.A. y Leiva cierran el festival con la sorpresa del día
El cierre de esta 29ª edición dejó el momento más inesperado de todo el Sonorama. Durante el concierto de cierre de La Maravillosa Orquesta del Alcohol en la Plaza del Trigo, Leiva reapareció sobre el escenario, guitarra en mano, para interpretar junto a la banda burgalesa, por primera vez juntos en directo, el tema ‘Subiendo como el Chava Jímenez’, homenaje al ciclista abulense.
Las guitarras de David y Leiva, los ocho músicos abrazados al final entre aplausos y un público entregado a lágrima viva cerraron, con permiso del salto del saxofonista Álvar a la plaza, una de las escenas que más se van a recordar de este Sonorama.
Lo que me llevo de esta edición
Más allá del cartel, hay un par de cosas que quiero dejar aquí como opinión personal, porque creo que resumen bien cómo he vivido este Sonorama. La primera es que, para mí, el nivel de los conciertos sorpresa de la Plaza del Trigo ha sido el mejor de los últimos años (entre Barry B, Sexy Zebras y el resto de citas de las 15:00, la programación urbana ha estado a un nivel altísimo), pero al mismo tiempo tengo que decir que tanto la propia plaza como la calle Isilla se quedan ya pequeñas para el volumen de público que está recibiendo el festival. Se nota que Aranda cada vez tira de más gente, y el día a día en la calle es cada vez más agobiante, justo al contrario de lo que pasa en el recinto de El Picón, que sigue siendo muy cómodo pese a las 40.000 personas que reune cada noche.
En cuanto a la organización, este año me ha parecido correcta en líneas generales, sin sobresaltos, y con unos precios que se mantienen en línea con los de otros festivales de tamaño similar. Con esta 29ª edición ya cerrada, Sonorama Ribera mira ya a su 30 aniversario con Silóe como primer nombre confirmado y con las fechas oficiales ya confirmadas: del 4 al 8 de agosto de 2027. Si esta edición ha dejado algo claro es que Aranda de Duero se prepara para recibir el Sonorama más especial de su historia.















