El Festival Internacional de Benicàssim (FIB) afronta un contratiempo importante a poco más de una semana del comienzo de su edición 2025 con la cancelación de Residente, uno de los artistas más esperados de este año.
La organización ha confirmado que el artista puertorriqueño no actuará finalmente el sábado 19 de julio como estaba previsto, debido a motivos personales que le impiden viajar y cumplir con su cita en el escenario Heineken.
Este fondo invierte y apoya económicamente a empresas de Israel relacionadas con tecnología militar, sistemas de vigilancia y hasta espionaje, y también financia proyectos inmobiliarios en asentamientos ilegales en territorios palestinos ocupados, contribuyendo de esta manera indirectamente al genocidio y la violación sistemática de derechos humanos contra el pueblo palestino. Por eso, quiero decir públicamente que no puedo participar, ni aunque sea un solo segundo, en algo que esté relacionado con esta tragedia, aunque sea de la manera más mínima
El autor de René y exlíder de Calle 13 estaba programado para las 20:00 h y formaba parte de los grandes reclamos internacionales del cartel de este año. Su ausencia deja un hueco sensible en la jornada del sábado, una de las más potentes del festival, en la que también actuarán nombres como The Black Keys, Viva Suecia o Iván Ferreiro.
Por ahora el festival no ha anunciado su sustituto o modificado sus horarios pero ya no aparece en el cartel del festival
Residente no es el primero en decir no al FIB
La salida de Residente se suma a una cadena de cancelaciones que ha salpicado al FIB 2025 durante las últimas semanas. Una de las más sonadas fue la de la cantante Judeline, que anunció su renuncia al festival a través de un comunicado en Instagram, en el que explicó su decisión por el vínculo “directo y evidente” del festival con el fondo de inversión estadounidense KKR, acusado por varios colectivos de mantener posiciones proisraelíes.
La artista gaditana expresó su postura de forma contundente: “Me posiciono contra el genocidio y a favor de los derechos de Palestina, hoy y siempre. También mi equipo, quienes apoyan esta decisión”. Judeline estaba programada para actuar entre los días 17 y 19 de julio, pero decidió dar un paso al lado por coherencia con sus principios.
Antes que ella, también La Élite y Samantha Hudson habían cancelado su presencia en el festival, esgrimiendo las mismas razones. En todos los casos, los artistas han señalado que su decisión responde a una posición política y ética frente al contexto internacional, y que no participarán en ningún evento vinculado con financiación o intereses alineados con el gobierno de Israel.
Como era de esperar estas cancelaciones han generado un debate en redes sociales sobre la financiación de grandes eventos culturales y la responsabilidad ética de los artistas. A pesar de ello, el FIB continúa adelante con una edición que mantiene buena parte de su cartel intacto y que promete tres días de música y fiesta en la costa de Castellón.
El movimiento BDS exige al FIB una desvinculación pública del fondo KKR
Paralelamente el movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) ha solicitado al Festival Internacional de Benicàssim que se desligue de forma clara y oficial del fondo de inversión estadounidense KKR, al que acusan de mantener vínculos con empresas que, según denuncian, estarían relacionadas con la vulneración de los derechos humanos del pueblo palestino. La plataforma ha instado a la organización del FIB a incluir el respeto por los derechos humanos en sus protocolos éticos y a colaborar únicamente con artistas y entidades comprometidas con esta causa.
En un comunicado, BDS reconoce que el festival «no ha elegido directamente ser adquirido por KKR», pero considera que debe asumir una posición activa y rechazar públicamente cualquier vinculación con el fondo, cuya relación con The Music Republic, promotora del evento, consideran preocupante.
Las demandas se han hecho extensivas al Ayuntamiento de Benicàssim, según ha informado BDS Castelló junto a la Plataforma Castelló per Palestina, que reclaman al consistorio y al festival un mayor compromiso con los principios de justicia y derechos humanos en sus relaciones empresariales y culturales.
















