Oasis

Lo de Oasis ya no es música: récord mundial de cerveza y caos económico

La gira más esperada de la década no solo ha colapsado estadios. También está dejando huella en la economía británica. Y no siempre para bien.
Oasis Live 2025
Oasis Live 2025

Es oficial: Oasis ha vuelto por todo lo alto, y con ellos ha llegado un tsunami de consumo, emociones… y pintas de cerveza. Pero mientras los Gallagher conquistan estadio tras estadio con su gira Live ’25, los economistas se empiezan a rascar la cabeza. Porque lo que parecía una simple serie de conciertos de estadio, se ha convertido en un fenómeno macroeconómico con impacto directo en la inflación del Reino Unido.

¿Puede un concierto subir la inflación?

Pues sí. Y no solo uno, sino más de 41 fechas con una media de 90.000 personas por noche y un gasto medio por asistente de 766 libras, según datos del banco Barclays. Más de 1.000 millones de libras gastadas por fans en entradas, viajes, hoteles, merchandising, comidas… y mucha, muchísima cerveza.

Tan real es el efecto que la entidad TD Securities ha medido el impacto solo en la ciudad de Edimburgo, donde la gira ha elevado los precios de los hoteles en hasta un 65% en alojamientos de tres estrellas. El resultado: una subida de hasta cuatro puntos en el IPC local, según el estudio.

La cosa es seria: los conciertos se han convertido en motores inflacionistas del sector servicios, como ya ocurrió en EE. UU. con la gira de Taylor Swift, que dio origen al término Swiftonomics. Y ahora… ¿estamos frente al nacimiento del fenómeno Gallaghernomics?

Wembley, récord mundial: 250.000 pintas por noche

Si el impacto económico parece excesivo, el dato que lo resume todo es este: durante uno de los conciertos de Oasis en Wembley, se sirvieron 250.000 pintas de cerveza en una sola noche. Es un nuevo récord mundial. Para comparar: los conciertos de Coldplay en 2024 se quedaron en 120.000 por noche. Y Taylor Swift, con todo su poder de convocatoria, apenas alcanzó las 40.000.

Lo de Oasis no es solo música. Es una experiencia colectiva cargada de nostalgia, adrenalina y litros de cebada. En cada estadio, los puestos de cerveza se convierten en líneas de producción sin descanso, y los datos de consumo se disparan como si fueran números de festival.

Peleas, maracas y un Liam Gallagher desatado

Con tanta energía, también ha llegado alguna que otra escena caótica. En Londres, Liam Gallagher tuvo que pedir a su público que dejara de pelearse por los instrumentos que él lanza desde el escenario. “No sabéis comportaros, joder”, soltó en pleno directo, justificando que esa noche no habría maracas volando.

El gesto no es nuevo, pero sí el tono: el propio Liam reconoció que sus fans estaban “fuera de control”. ¿La solución? Nada de panderetas al aire. Solo música, luces y gritos que se oyen a kilómetros.

La madre de todas las giras… ¿y sus consecuencias?

La gira Live ’25 ha vendido ya más de 900.000 entradas solo en Reino Unido e Irlanda, y aún faltan ciudades como Dublín, Nueva York, Seúl, Tokio, Sídney o Buenos Aires. Un despliegue que recuerda a las grandes giras globales del pasado… pero con un contexto postpandémico donde el impacto cultural, social y económico de los conciertos es más visible que nunca.

El regreso de Oasis no es solo un revival noventero. Es un fenómeno total que toca estadios, fans, políticos y ahora también la política monetaria. Los Gallagher están rompiendo cifras, récords y, en algún caso, esquemas económicos.


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Martina K
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