Han pasado casi 32 años desde la muerte de Kurt Cobain, pero su caso vuelve a generar titulares. Un equipo no oficial de científicos forenses, liderado por Brian Burnett, asegura que el cantante no se quitó la vida el 5 de abril de 1994, sino que habría sido asesinado tras ser drogado con altas dosis de heroína.
Según publica el Daily Mail, el nuevo análisis detecta inconsistencias en la autopsia que no encajarían con una muerte instantánea por disparo.
Diez indicios que cuestionan el suicidio
La versión oficial mantiene que Cobain se suicidó con una escopeta en su casa de Seattle tras inyectarse una cantidad elevada de heroína. La policía señaló en su día que consumió hasta diez veces la dosis habitual.
Sin embargo, el nuevo informe enumera diez puntos que apuntarían a otra escena: mangas remangadas, jeringuillas tapadas y el kit de heroína colocado a varios metros del cuerpo. Además, la autopsia registró líquido en los pulmones y otros signos más habituales en sobredosis que en disparos letales inmediatos.
Michelle Wilkins, colaboradora del equipo, sostiene que el arma, de gran tamaño y peso, habría sido difícil de manipular para alguien en estado de coma.

La postura oficial no cambia
Pese al revuelo mediático, el Seattle Police Department no reabrirá el caso. El departamento reiteró que su investigación concluyó suicidio y que esa sigue siendo su posición oficial.
Cobain murió con 27 años, consolidándose como uno de los símbolos trágicos del llamado “Club de los 27”. Ahora, décadas después, su figura vuelve a situarse en el centro de la conversación cultural y musical.















