Festival de Les Arts

Les Arts 2026: el festival que se olvidó de lo más importante

● El festival que aprendió a vender entradas sin música hace ahora pagar las consecuencias a público y artistas.
Festival de Les Arts 2026
Festival de Les Arts 2026 - Foto RRSS

El Festival de Les Arts 2026 va a pasar a la historia por las razones equivocadas. No por un cartel histórico ni por una experiencia inolvidable, sino por ser el festival donde los pitos y los gritos de protesta del público se escuchaban más alto que la música. Y eso, para un festival que lleva años vendiendo entradas a precio de concierto de estadio, lo dice todo.

El Festival de Les Arts ha demostrado en esta edición algo que muchos ya sospechaban pero nadie quería decir en voz alta: en demasiados festivales de música de este país, la música no es lo importante. Lo importante es el dinero.

Lo que en sus inicios era bueno, bonito y barato ha ido evolucionando año tras año en la dirección contraria. La calidad y la cantidad de artistas en el cartel han bajado sistemáticamente mientras los precios no han hecho más que subir. Hasta tal punto que ha habido ediciones en las que el público agotaba los abonos sin conocer ni uno solo de los nombres del cartel.

Y es que muchos de los que van a Les Arts tampoco van por la música. El postureo y las fotos en la Ciudad de las Artes y las Ciencias valen más para ellos que cualquier concierto, al más puro estilo Coachella español.

Pero el festival lleva años en declive. La organización ha forzado demasiado a su gallina de los huevos de oro, y este año una sentencia judicial a pocas semanas de la celebración ha sido la puntilla definitiva. Lo ocurrido en San Isidro en Madrid hace menos de un mes ya ponía en aviso lo que iba a pasar si la organización seguía adelante. Y así pasó.
Supongo que los vecinos de alrededor oirían más los gritos y pitos de protesta del público que la propia música del festival.

Y todo esto en el contexto de una organización, The Music Republic, envuelta en polémica desde hace más de un año por su vinculación al fondo pro-israelí KKR. Una vinculación que ha llevado a muchos grupos y solistas nacionales a evitar sus agendas como medida de protesta, y que ha provocado que varios de los festivales de su roster estén viendo cómo el público los abandona: por la pérdida de calidad de los carteles y por el boicot de una parte del público que no quiere financiar a estas empresas.

Y en medio de todo este despropósito, quedan los artistas. Los que menos culpa tienen y los que más lo sufrieron sobre el escenario. Artistas como Siloé o Leire Martínez tuvieron que hacer equilibrios imposibles: no molestar a la organización que les paga, no perder a un público que no podía disfrutar de su música en condiciones. Un equilibrio incómodo, forzado e injusto que no debería existir en ningún festival que se tome en serio a sí mismo.

Pero el festival, en nuestra opinión, está herido de muerte. Económica y musicalmente.

¿Y tú? ¿Volverías a comprar una entrada para Les Arts?


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Edu A.
¡Hola a todos! Soy Edu, un melómano entusiasta que ha crecido rodeado de la música. En este espacio, compartiré noticias, reseñas y recomendaciones de festivales en nuestro país para que juntos disfrutemos y celebremos la maravillosa diversidad de la música.

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