El Granada Sound 2026 ha revelado el primer avance de su cartel para los días 11 y 12 de septiembre en el Cortijo del Conde, y la acogida entre el público ha sido sorprendentemente fría. Lo que en otros años generaba un auténtico revuelo en redes sociales, ahora apenas ha provocado conversación. La sensación general es de más de lo mismo, y muchos seguidores lo interpretan como una señal clara de agotamiento creativo dentro del proyecto.
Un cartel que sigue la línea de TMR
El primer adelanto reúne a nombres como Fangoria, La La Love You, Belén Aguilera, Carlos Sadness, ELYELLA, Malmö 040, Pignoise y Sexy Zebras, entre otros. Todos ellos habituales en los festivales gestionados por The Music Republic, la promotora detrás del eventovetada por muchos grupos por su vinculación con el fondo KKR pro-israelí..
La apuesta, lejos de innovar, refuerza el modelo de indie-pop nacional que ha caracterizado a la marca en los últimos años. Sin presencia de artistas internacionales ni nuevas propuestas emergentes, el cartel transmite continuidad más que renovación. Para muchos asistentes fieles, esta falta de riesgo ha sido la causa principal de la indiferencia generalizada en redes.

El desgaste del Granada Sound: ¿síntomas de un modelo saturado?
El desencanto no es nuevo. En la edición 2025, ya se percibió un descenso en la asistencia y en la calidad de la experiencia. Hubo quejas por la organización logística, colas interminables para salir del recinto y problemas en la conexión con los transportes. Además, la programación perdió el dinamismo que antes distinguía al festival frente a otros del circuito indie.
TMR, responsable también del FIB, Festival de les Arts y Interestelar Sevilla entre otros muchos festiales, mantiene un modelo centrado en la rentabilidad y la repetición de fórmulas probadas. Sin embargo, el público empieza a demandar una renovación real, con propuestas frescas que devuelvan la emoción a un evento que durante años fue sinónimo de descubrimiento musical y atmósfera única.
El Granada Sound sigue siendo una cita clave del calendario indie, pero su primer avance para 2026 deja una sensación clara: si no hay un giro en la estrategia artística, el festival corre el riesgo de perder definitivamente la conexión con su comunidad.

















