En ocasiones, los conciertos no solo se viven: se convierten en recuerdos históricos. Y eso es exactamente lo que ocurrió anoche en Anfield. En un final de concierto inesperado y electrizante, Paul McCartney se unió a Bruce Springsteen sobre el escenario para regalar a los asistentes una versión única de “Can’t Buy Me Love”, seguida de una energética interpretación de “Kansas City”. La ciudad estalló en aplausos, conscientes de estar presenciando un momento que difícilmente se repetirá.
Una colaboración legendaria en la ciudad natal de McCartney
Para Bruce Springsteen, esta fue su primera vez tocando en Liverpool, un hecho que ya hacía especial la cita. Pero la aparición de Sir Paul elevó el concierto a una categoría distinta. Guitarra Höfner en mano y una sonrisa imposible de disimular, McCartney fue recibido con una ovación que hizo temblar el estadio.
“Oh my God! To be in Liverpool and play with a Beatle… That’s one of my dreams come true”, dijo emocionado el propio Springsteen, tras compartir escenario con el exbeatle en un instante cargado de emoción para ambos.
El repertorio de la noche ya venía cargado de peso con temas como “Born to Run”, “The River” o “Dancing in the Dark”. Pero fue esa aparición final la que selló el concierto con un broche de oro, haciendo vibrar a un público entregado que coreó cada verso como si fuera la última vez.

Una conexión que se afianza con los años
Aunque esta no ha sido la primera vez que ambos artistas comparten escenario —ya lo hicieron en Glastonbury 2022 y más recientemente en algunos shows de Springsteen en Nueva York—, lo de anoche tuvo un significado muy especial: sucedió en casa, en Liverpool, con McCartney regresando a uno de los recintos más icónicos de su ciudad natal.
Pocas horas antes del concierto, se les vio juntos en la Liverpool Institute for Performing Arts, el centro educativo fundado por McCartney. Allí compartieron tiempo con estudiantes y docentes en un ambiente relajado, mostrando que, más allá del estrellato, hay una conexión genuina y un respeto mutuo por la música y su legado.
En redes sociales, la reacción fue instantánea. Mensajes como “Tenía que pasar” o “¡Esto es historia viva!” inundaron plataformas como Reddit, Instagram y Twitter, reflejando la magnitud del momento.
Un homenaje compartido
La aparición de McCartney no fue solo un gesto amable: fue un guiño consciente al legado de los Beatles en su propia tierra y una muestra de admiración mutua entre dos iconos de generaciones distintas. La mezcla del rock de la E Street Band con los acordes clásicos de Can’t Buy Me Love resonó con una fuerza especial en Anfield, que ya forma parte del imaginario musical colectivo de este 2025.
Un momento en que el pasado y el presente se abrazaron, recordándonos que la música en vivo sigue siendo uno de los pocos espacios donde la historia se escribe en tiempo real.
Nota: Contenido actualizado el 08/10/2025 17:10
















